Es un ritual japonés de 400 años de antigüedad, no una moda.
Mucho antes de las lámparas de gel y las puntas acrílicas, el cuidado de las uñas en Japón tenía un objetivo: mantener sana la propia uña. El método incorpora queratina, cera de abeja, vitaminas y minerales finamente molidos en la lámina ungueal y, después, la pule hasta lograr un brillo natural de espejo.
Se practica desde hace aproximadamente cuatro siglos. Ha perdurado tanto tiempo porque funciona, no porque se volviera viral.
El brillo no es un recubrimiento. Es tu propia uña, pulida.
Obtén el kit









